Esta semana se discutirá en el senado una nueva modificación a la constitución, en realidad parece una orden de la presidenta o de las élites del partido que en esta etapa histórica nos gobierna, porque hay que estar seguros de una cosa, nadie es eterno en el poder, mire usted al PRI como el mejor ejemplo.
La modificación de la que hablo es la prohibición de la reelección y del llamado nepotismo. Veamos la primera: Hemos satanizado la reelección por una idea: sufragio efectivo, es decir que no se nos engañe, si yo voto por un cambio, que este sea efectivo. Entonces lo que pedimos es una defensa honesta de nuestro voto y es creo, algo que hasta el día de hoy hemos logrado, no sé si más adelante lo perdamos.
¿La reelección es mala por sí misma? Creo que no, en el legislativo la idea es que tuviéramos diputados y senadores que se profesionalizaran y que tuvieran el tiempo suficiente para cabildear y dar seguimiento a las leyes que crearan e impulsaran ¿Esto se ha logrado? No. Quizá lo que necesitaríamos es una ley secundaria que nos permitiera calificar al diputado o senador, finalmente son servidores públicos; si las leyes que han creado, propuesto y cabildeado, han avanzado en el proceso legislativo, por comisiones y están dictaminadas o a punto, creo que estos legisladores deberían tener la oportunidad de reelegirse. Si, por el contrario, en seis o tres años, no tienen un trabajo legislativo preponderante ¿Por qué o para qué se reelegirían? La nueva modificación Constitucional, enviada por la presidenta está diseñada para movilizar las elites políticas, para darle un puesto de legislador a personajes en específico o para castigar a otros, eso demerita la política. Hoy tenemos legisladores que trabajan sobre temas que no son legislativos hacen negocios en lugar de pensar en el pueblo, esta nueva ley no va a evitar, ni prevenir eso.