Donald Trump ha encontrado un rival económico a su medida: China, la única potencia capaz de responder a sus amenazas arancelarias con igual fuerza.
Veamos el peso económico de China. Ocupa el segundo lugar global en el PIB nominal, sólo detrás de EUA, el cual representa del 16 al 18% del PIB mundial; su crecimiento económico en el último año ha sido al doble de lo que crecen los americanos. Para el 2024 proyecta el FMI que el Dragón Rojo creció 4.8% vs un 2.8% de nuestros vecinos del norte. Otro dato, los chinos lideran el ranking del PIB PPA (Producto Interno Bruto a Paridad de Poder Adquisitivo) este índice mide cuánto puedes comprar con el dinero que genera un país. Por eso, China lidera este ranking: un dólar en Pekín rinde más que en Nueva York.
Este músculo económico permite a China enfrentar a EUA en una guerra comercial que pudiera ocasionar daños colaterales como encarercer los productos para los consumidores. Teniendo claro la dimensión de China, ahora entendemos porque ha sido firme en su respuesta ante las amenazas arancelarias de Trump, quien su última propuesta fue del 145% a los productos chinos (hasta hoy), esto en contestación al golpe chino de imponer 125% de arancel a EUA, quienes tienen un PIB per cápita mayor pero sufren mayor desigualdad distributiva según el índice de Gini.
Acertadamente señala el presidente Xi Jinping: “No hay vencedores en una guerra arancelaria”. ¿Escuchará Trump a Xi, o veremos una escalada que dañe a ambos gigantes?.