Entre los cargos a elección popular del uno de junio 2025, se incluyen los integrantes del Tribunal de Disciplina del Poder Judicial de la Federación, órgano que ha despertado gran interés y polémica, pues será encargado de sancionar conductas de jueces y magistrados, por ello juega un papel clave dentro del propio sistema judicial.
Una de sus características es que sus decisiones serán definitivas, no habrá impugnaciones, ni se podrá hacer uso del amparo ante sus resoluciones; de ahí la relevancia de conocer el perfil de los candidatos que en futuro se convertirán en magistrados.
Entre los 38 candidatos destacan perfiles con trayectorias sólidas, pero también se han postulado figuras con antecedentes cuestionables o vínculos políticos evidentes. El éxito de este tribunal dependerá de la selección de perfiles íntegros, con autonomía y profesionalismo, capaces de sancionar desde dentro sin ceder a presiones externas.
De no tomarse en cuenta estos factores, el peligro de que el tribunal sea usado para sancionar a quienes no sigan la línea oficial, o para proteger a quienes gozan de favores políticos, será una amenaza constante, socavando la legitimidad del nuevo sistema judicial.