El Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec, o Tren Transísmico, une los océanos Pacífico y Atlántico a través de 300 km de vía férrea entre Salina Cruz y Coatzacoalcos. Su construcción fue un acierto estratégico que lo posiciona como un complemento valioso al Canal de Panamá, aunque no lo rivaliza en volúmenes de carga ni impacto económico.
El Canal de Panamá, eje del comercio global, movió 63.2 millones de toneladas en 2022, generando $4,500 millones, cerca del 15-20% del PIB panameño. Su capacidad para buques Neopanamax lo hace insustituible. En cambio, el Tren Transísmico proyecta movilizar 33 millones de toneladas para 2033, la mitad del canal, con ingresos mucho menores, limitados por el transbordo y puertos en desarrollo.
El tren destaca en rutas específicas, conectando ambos océanos en 6 horas frente a los 8-14 días del canal, beneficiando al sureste mexicano y la costa este de EUA. Puede aliviar saturaciones o aprovechar crisis como las sequías que afectan al canal, pero no lo desplaza ya que este gestiona el 6% del comercio marítimo mundial.
Su construcción fortalece a nuestro país en el nearshoring y diversifica rutas logísticas, pero México debe asegurar el desarrollo de su infraestructura y la seguridad de la ruta para cumplir las proyecciones. Retos como bloqueos y la modernización portuaria deben abordarse para garantizar su éxito. El tren potencia la conectividad regional, consolidándonos como un actor logístico clave.