Como docente desde 1985, he visto la evolución de la enseñanza y del aprendizaje en la ingeniería de manufactura. Empecé con presentaciones en acetatos y utilizando máquinas convencionales; luego, vinieron las máquinas automatizadas, el dibujo, diseño y análisis asistido por computadora, la Industria 4.0 y ahora la inteligencia artificial.
Hoy, los profesores tenemos un reto: mantener el interés de los estudiantes introduciendo cambios en el estímulo cada 15 minutos mediante ejercicios interactivos, simuladores, exámenes rápidos, presentaciones dinámicas y atractivas, sesiones de laboratorio con grupos pequeños y aprendizaje con problemas auténticos que nos proporcionan las empresas.
Para lograr un aprendizaje permanente y significativo, en nuestro laboratorio (http://bit.ly/4d4bfS9) contamos con maquinaria de tamaño industrial: tornos, centros de maquinado, robots e impresoras tridimensionales, para asignarles, a los estudiantes, responsabilidades reales, no solamente la operación de los equipos. Esto es elegir materiales, seleccionar herramientas, diseñar procesos de manufactura y evaluar costos. Un error tiene consecuencias reales, pero también genera un aprendizaje duradero.
Afortunadamente, a 40 años de distancia, los estudiantes siguen interesados en lo mismo: entender cómo se fabrican las cosas, cómo lograr calidad, precisión y precios competitivos en la manufactura a gran escala. Cuentan, ahora, con más herramientas tecnológicas, pero su pasión por diseñar, construir e innovar se mantiene intacta.