Ayer, finalmente se realizó la primera elección judicial federal para renovar la Suprema Corte de Justicia de la Nación, elegir integrantes del recién creado Tribunal de Disciplina Judicial (que reemplaza al Consejo de la Judicatura), además de escoger jueces y magistrados.
A la espera de tener los cómputos oficiales que se difundirán en los próximos días, queda claro la complejidad de este proceso electoral, el cual fue inédito para el país y al cual muchos ciudadanos trataron de adaptarse a estas nuevas circunstancias. Las autoridades electorales tendrán que efectuar un análisis serio de las áreas de oportunidad y los retos por venir para este tipo de elecciones que sirvan para fortalecer un ejercicio que (todo parece indicar) llegó para quedarse. Por lo pronto, la jornada electoral se desarrolló sin mayor problema en Querétaro, con lo cual queda de manifiesto la vocación democrática de nuestro estado.
No obstante, habrá que revisar a detalle cada una de las circunstancias sucedidas, como el reparto de acordeones para movilizar el voto y coaccionarlo, así como la poca difusión del proceso electoral y de los perfiles de los juristas en las boletas.