Dra. María Dolores Romero Pérez/Profesor titular en la Facultad de Contaduría y Administración, de la Universidad Nacional Autónoma de México/Miembro del SNII Nivel Candidato
Consejera del Observatorio Ciudadano de Querétaro
En el contexto laboral de México, la iniciativa de reducir la jornada semanal representa una vía para fortalecer el bienestar integral de los trabajadores. Al ofrecer más tiempo para el descanso, la vida personal y el cuidado de la salud mental, esta propuesta busca adaptarse a las nuevas dinámicas sociales y económicas, apostando por una mejora sustancial en la calidad de vida.
Sin embargo, en diversos sectores estratégicos del país aún prevalecen extensas jornadas laborales que afectan los derechos y la salud de los empleados. Ante este panorama, resulta imprescindible reconocer esta situación como un problema estructural y avanzar hacia su atención prioritaria en la agenda pública y empresarial.
De aprobarse la reducción a 40 horas semanales, será indispensable contar con mecanismos firmes de supervisión y cumplimiento. Esto implica no solo fortalecer la inspección laboral y aplicar sanciones cuando sea necesario, sino también diseñar incentivos que acompañen una transición ordenada. Dicha transición deberá implementarse de forma gradual y adaptada a las condiciones de cada sector, considerando que algunos, como la industria, tienen mayor margen de ajuste, mientras que otros (como el comercio y los servicios intensivos en atención al cliente) requerirán estrategias específicas para garantizar su viabilidad.