Dra. Andrea Castillo Durán Profesora – Investigadora
Universidad Anáhuac Querétaro.
Participar de las ganancias que generan las empresas donde laboran los trabajadores mexicanos, es un derecho conocido como reparto de utilidades, respaldado por la Constitución y la Ley Federal del Trabajo. Este derecho constitucional reconoce el esfuerzo de los trabajadores como parte fundamental del éxito económico de las empresas, además de buscar una distribución más justa de las ganancias generadas por la actividad productiva.
Cumplir con esta obligación por parte de las empresas no sólo es una exigencia legal, sino una oportunidad para fomentar un entorno laboral más justo, motivador y productivo; fortalece el compromiso del trabajador, el cual se ve reflejado en la reducción de rotación de personal.
Repartir estas utilidades por las empresas no aplica para todos los casos, ya que se encuentran exentas aquellas de reciente creación, así como algunas con características especiales definidas por la ley y las instituciones sin fines de lucro. La utilidad se determina a partir de la declaración anual que las empresas presentan ante las autoridades fiscales. Efectuándose ese reparto generalmente entre los meses de mayo y junio para personas morales y personas físicas con actividades empresariales respectivamente. El reparto de utilidades no se trata de una gratificación discrecional, sino el medio por el cual se reconoce el esfuerzo de los trabajadores como parte fundamental del éxito económico de las empresas.