Durante gran parte del verano de este 2025, las lluvias han dejado más estragos que el año pasado. Desafortunadamente, esta situación no cambiará para el futuro del mundo, debido a razones de cambio climático que derivan en impactos meteorológicos ante los que no estamos preparados.
En el caso de nuestro país, las tormentas han dejado miles de afectados, quienes han perdido a sus seres queridos, familiares y gran parte de su patrimonio. La ciudadanía ha culpado a las autoridades, así como también a la sociedad misma que incumple con las reglas básicas para depositar la basura en su lugar.
Sin embargo, el problema es mayúsculo. Nos enfrentamos a un tema que nos ha rebasado y debemos actuar para disminuir los riesgos de las inundaciones. Es urgente replantear las funciones de la Comisión Nacional del Agua para que sea posible rediseñar las políticas públicas.
La sociedad civil, emprendedores y agentes políticos requerimos involucrarnos y consensuar una planeación desde diversas aristas: la política, el urbanismo, el derecho, la economía, desarrollo social, la transparencia y revalorar los fines del Estado Bienestar.
Esto pactos parten de las ideas de John Rawls y Peter Häberle, en donde necesitamos reducir nuestras diferencias de opiniones dentro del marco de una cultura ciudadana que nos haga ser conscientes de nuestras responsabilidades con el objetivo de promover gobiernos más eficaces y cumplamos los roles que nos corresponden.
Si no entablamos este diálogo apremiante, las consecuencias serán las mismas año con año, pero, si logramos acuerdos, desde nuestras trincheras, saldremos adelante.
* Profesor de Derecho del Tecnológico de Monterrey Campus Querétaro, doctor en Derecho por el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM