En las últimas semanas, nuestra ciudad ha sufrido grandes pérdidas materiales y humanas a consecuencia de las inundaciones en esta temporada de lluvias. Aun así, la ciudad ha mostrado su capacidad de recuperación y la solidaridad de su gente. El problema es evidente: cada vez, construimos más y dejamos menos espacio para que el agua se infiltre en el suelo y la lluvia, tarde o temprano, volverá. ¿Podemos prepararnos mejor?
La ciudad esponja es un modelo de diseño urbano (originado en China) que gestiona las aguas pluviales para aprovechar sus escorrentías, evitar inundaciones y establecer un equilibrio con el ecosistema, es a través de este control hidrológico que se mitiga el impacto del agua y su desbordamiento. El objetivo es detener, almacenar, tratar e infiltrar el exceso de agua para reutilizarla y garantizar agua potable a las ciudades. Es así que implementan, a diferentes escalas, este modelo, aprovechando los escurrimientos y absorbiéndolos como una esponja a través de suelos permeables, contrarrestando la inundación y, a la vez, evitando que se contaminen.
Imagina un Querétaro con banquetas que absorben la lluvia, jardines que almacenan agua y barrios que transforman las tormentas en una oportunidad en lugar de un problema. Convertirnos en ciudad esponja no solo significa enfrentar el estrés hídrico, sino también crear una ciudad más verde, fresca y habitable. El reto requiere la colaboración de la ciudadanía y autoridades para promover una gestión sostenible del agua. Los beneficios van mucho más allá de la infraestructura: nos acercan a un Querétaro más resiliente, innovador y preparado para el futuro.
Finalmente, ya no tenemos opción, tampoco tiempo y nos queda mucho por hacer.
*Profesora asistente en la Escuela de Arquitectura, Arte y Diseño del Tec de Monterrey Campus Querétaro. Urbanista y consultora. [email protected]