Mientras algunos se inclinan por el estruendo, Andrea Luna apuesta por la belleza sin alarde. Escritora, pintora, fotógrafa: su obra no busca protagonismo, sino precisión. En la exposición colectiva ‘Evocaciones Plásticas de la Muerte‘, que permanecerá hasta el 2 de noviembre en la Casa de Cultura ‘Dr. Ignacio Mena’, presenta la fotografía ‘Catrina de mis amores’. El color sobra: lo retratado no admite matices. La muerte, esa certeza sin negociación, aparece encarnada en una joven con maquillaje de catrina, rodeada de flores, abanicos y pedrería. Sonríe con la ligereza de quien, aún, no ha probado el roce de la parca ni sospecha que también figura en su agenda silenciosa y puntual. La imagen revela el contraste entre lo que apenas comienza y lo que no perdona, vida y muerte: dos caras de la misma moneda, como el blanco y el negro.
‘Andy’ compone con luz y silencio: el encuadre, las sombras, el gesto nos recuerdan que el ritual no es adorno, sino una forma de enfrentar lo inevitable sin bajar la cabeza.
Su obra nos grita: «¡Vivamos! Sigamos creando antes de que nos toque callar» porque la muerte no excluye, solo espera su turno.