Honda detuvo operaciones en su planta de Celaya ¿La razón? Falta de chips. La empresa neerlandesa Nexperia fue sancionada por vender tecnología avanzada a China y el golpe llegó hasta México siendo la prueba de cómo las tensiones globales pueden frenar de un día para otro, una línea de producción local.
Esa planta produce más de 200 mil unidades al año y es la primera armadora en México afectada de forma directa por sanciones de chips. La guerra de chips ya no es noticia lejana y el mensaje claro: ya afecta nuestras cadenas productivas. El nearshoring acerca fábricas pero no elimina la dependencia de artículos críticos.
Y aquí es donde duele: México ensambla pero no fabrica. Somos un engrane valioso pero dependiente. La respuesta no pasa solo por diversificar proveedores sino por elevar la infraestructura de mayor valor, ya que el nearshoring no sirve sin desarrollo tecnológico local. No se trata solo de atraer fábricas sino de construir la matriz.
El Bajío puede convertir esta alerta en agenda. Menos reacción, más previsión ya que cuando faltan chips no se detiene solo una planta sino se pone en pausa el futuro industrial del país.