OpenAI permitió una venta privada de acciones a empleados y exempleados. Más de 600 personas cobraron 6 mil 600 MUSD y al menos 75 llegaron al máximo: 30 millones cada uno. Para muchos fue la primera vez, porque OpenAI obliga a esperar dos años antes del ‘cashout’.
La estrategia tiene lógica. OpenAI vale 850 mil millones y esa valuación crecerá cuando salga a bolsa, pero el mercado ‘tech’ tiene memoria: el dotcom, la burbuja NFT, etcétera. Muchos prefieren efectivo antes de otro colapso. Según el WSJ, algunos movieron acciones a fondos filantrópicos que reducen impuestos sobre ganancias de capital, estrategias ligadas a multimillonarios, hoy en manos de ingenieros, programadores, etcétera.
Este no es solo un evento corporativo. Es la señal de que el IPO de OpenAI se acerca. Cuando los empleados liquidan a esta escala, el mercado lee una cosa: la salida a bolsa está cerca. Anthropic podría seguir el mismo camino, con valuación rumoreada de 900 mil millones.
Lo que está pasando en Silicon Valley es el reordenamiento de quien acumula capital en la economía de la inteligencia artificial. Ese capital ya está moviendo mercados.