El viernes 12 de junio, SpaceX debutó en Nasdaq bajo el ticker SPCX con un precio de salida: $135 por acción. Cerró el día en $161. Hoy, cuatro días después cotiza por encima de $206 y rozó $225. Su valuación ya supera los $2.8 billones, superando a empresas Amazon en solo cuatro días.
Los números impresionan, pero hay que leerlos bien. SpaceX ahora no es rentable. Reportó pérdidas de $4.3 mil millones en el primer trimestre. Lo que el mercado compra es la tesis de Starlink: más de 10 millones de suscriptores, $11.4 mil millones anuales y márgenes del 63 por ciento.
El alza de la acción tiene una razón concreta: hay muy pocas acciones disponibles y muchísima gente queriéndolas. Los grandes fondos de inversión están obligados a comprarla desde el segundo día. Cuando eso pasa con oferta limitada, el precio sube solo.
Lo que pocos leen es que SpaceX absorbió a xAI antes de salir a bolsa y ya renta capacidad de cómputo a Google y Anthropic. Ya no es una empresa de cohetes sino de infraestructura espacial, conectividad global e inteligencia artificial bajo un mismo techo.
Cuando el mercado le asigna más valor que a Amazon en cuatro días, no está especulando. Está declarando qué industrias van a dominar el próximo ciclo económico.