Mtro. Alan Fernando Martínez Reyes/25 lecciones para el futuro
Uno de los mayores errores en la planeación pública es pensar que el futuro se puede construir desde un solo escritorio. Las ciudades que logran avanzar entienden algo fundamental: el desarrollo sostenible surge cuando academia, iniciativa privada, Gobierno y sociedad trabajan de manera articulada.
Por ello, en Querétaro, estamos por iniciar un gran movimiento social que debe llegar a cada rincón del estado: la actualización del Plan Querétaro 2050. Este ejercicio se realiza cada cinco años, independientemente de quién gobierne, porque el futuro del estado no se define en un solo sexenio, sino entre generaciones.
A finales de este mes comenzarán mesas de trabajo temáticas, concebidas como ejercicios de inteligencia colectiva. En ellas se dará a conocer la visión de largo plazo del plan y se dialogará sobre cómo convertirla en acciones concretas. Habrá espacio para especialistas, expertos y académicos, pero también para ciudadanas y ciudadanos que, sin ser técnicos, viven todos los días los retos de Querétaro y quieren aportar su experiencia y su visión para tener una mejor calidad de vida.
Un plan estratégico no es un documento complicado ni exclusivo para expertos. Es una brújula compartida. Sirve para responder preguntas sencillas pero fundamentales: ¿Hacia dónde queremos ir como estado? ¿Qué decisiones debemos tomar hoy? ¿Qué errores debemos evitar para no comprometer el futuro de quienes vienen después?
Los ejemplos internacionales lo confirman. Medellín logró una transformación profunda al articular universidades, sector productivo, Gobierno y comunidades alrededor de una visión de largo plazo, apostando por la educación, la innovación y la participación social. De manera similar, Barcelona impulsó su transformación urbana y económica mediante planes estratégicos construidos con centros de investigación, empresas y ciudadanía organizada.