Esta semana, durante La Mañanera del Pueblo, la presidenta Claudia Sheinbaum presentó un informe acerca de la reducción de la incidencia delictiva en México. Destacó que, desde el inicio de su Gobierno, los homicidios dolosos diarios han disminuido 44 por ciento, ya que en septiembre de 2024 se registraron en promedio 86.9 homicidios, mientras que en febrero de 2026 se registraron 48.8 en promedio; es decir, son 38 homicidios diarios menos en todo el país.
En cuanto a los años 2025 y 2026, la presidenta de México informó que en el primer bimestre de este año disminuyó 57.6 por ciento el secuestro extorsivo, 21.9 por ciento el robo con violencia, 16.8 por ciento la extorsión y 11.8 por ciento el feminicidio. También se ha detenido a 24 mil personas, quienes ya enfrentan procesos judiciales para garantizar que la ley se aplique sin excepción ni impunidad.
Este informe no son solo cifras; es una realidad que impacta de manera directa en la calidad de vida de los mexicanos. Se suma al gran esfuerzo que comenzó a hacerse en 2018 para dar al pueblo lo que es del pueblo: la política social más grande en la historia reciente de México, implementada a través de becas y más escuelas para estudiantes, acceso a salud gratuita, incremento del salario mínimo en 154 por ciento, fortalecimiento de la economía nacional, construcción de redes de transporte, atención a migrantes, etcétera.
Los resultados en materia de seguridad que presentó la doctora Sheinbaum son fruto de una estrategia integral en donde se combate a la delincuencia organizada, pero también se atienden las causas que la originan y se combaten desde la raíz, además de construir la cultura de la paz. Lejos quedaron los tiempos del periodo neoliberal en el que el Estado mexicano renunció a cumplir con su obligación de dar seguridad a los mexicanos, mientras la corrupción era la forma de Gobierno y se empobrecía a la mayoría de la gente.
Hoy, el Gobierno federal está devolviendo la paz al pueblo. ¡Adelante, presidenta! Sigamos por el camino del humanismo mexicano.