El pasado 11 de junio dio inicio la Copa Mundial de Futbol 2026 con el partido inaugural entre la selección mexicana y Sudáfrica, con un resultado favorable de 2-0 para los nuestros en el histórico Estadio Ciudad de México (Azteca). A una semana de haber comenzado el torneo, hemos sido testigos de grandes encuentros entre las selecciones participantes, donde los equipos considerados “débiles” han sorprendido a los conjuntos “fuertes” y favoritos para levantar el título.
Fuera de lo futbolístico, también hemos presenciado escenas dignas de reflexión, especialmente en el trato que autoridades de Estados Unidos han brindado a las selecciones participantes. Mientras que en México equipos como España, Corea del Sur, Colombia, Sudáfrica, Japón y Uruguay han sido recibidos con mariachi, bailables, gastronomía, folclor y la calidez que nos distingue, en Estados Unidos algunas selecciones han sido sometidas a estrictas revisiones policiales y migratorias, como si de peligrosos delincuentes se tratara. De ello fue víctima incluso el árbitro somalí Omar Abdulkadir, a quien Estados Unidos le negó la entrada al considerarlo una “amenaza para la seguridad” debido a su país de origen.
El caso más notable es el de la selección de Irán. Su hospedaje y centro de entrenamiento se encuentran en la ciudad de Tijuana, mientras que sus partidos mundialistas se disputan en Estados Unidos. Sin embargo, únicamente tienen permitido ingresar a territorio norteamericano el día de cada encuentro. Por motivos políticos ampliamente conocidos, los jugadores han enfrentado actos de discriminación que difícilmente encuentran precedente en la historia de los mundiales.
Esto demuestra que, contrario a los dichos de Donald Trump, en México somos un pueblo hospitalario, trabajador, noble y cálido. Esta Copa del Mundo vuelve a demostrar que nuestro país es una potencia en valores, convivencia y respeto, sin importar la nacionalidad, la ideología o la condición económica de las personas. Desde luego, deseo el mayor de los éxitos a nuestra selección mexicana. ¡Hagamos historia!