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17 de marzo 2026

Mario Maraboto

En el periodo del 31 de diciembre de 1952 al 4 de marzo de 2026, el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO) de la Comisión Nacional de Búsqueda reportó a 131,846 personas desaparecidas y no localizadas. La Organización México Evalúa reveló un estudio que establece que de 2024 a 2025 se duplicó el porcentaje de aumento de casos de personas desaparecidas.

La obligación del Estado de contar con dicho registro se estableció en la Ley General en Materia de Desaparición Forzada de Personas, aprobada en 2017 en respuesta a una creciente crisis de desapariciones, a partir de la de los 43 estudiantes de Ayotzinapa en 2014, y en respuesta a la exigencia de familiares y organizaciones civiles de contar con instrumentos oficiales que sistematizaran la información y mejoraran la búsqueda y esclarecieran la verdad de cada caso.

Tras casos emblemáticos, como el del rancho en Teuchitlán, Jalisco, descubierto hace un año, la presidenta Sheinbaum ha admitido que “la desaparición de personas en México sigue siendo una situación dolorosa” y ha enfatizado la obligación del Estado de atender a las familias y buscar a los responsables (aunque sería mejor encontrar a los responsables y llevarlos ante la Ley),

En afán de demostrar que el tema le preocupa (pero parece que no le ocupa), en noviembre del año pasado afirmó: “Antes de que termine el año se va a dar la información (de las desapariciones) y no la hemos dado porque queremos ser muy claros en la información previa y en la información actual”.  Desde ese momento, no hay un conteo preciso sobre cuántas veces ha ofrecido dar a conocer ese padrón; la más reciente fue el 10 de febrero: “Tenemos pendiente el informe de desaparecidos. Estamos terminando de fortalecer el tema de la alerta para poder dar ya, toda la información… eso lo vamos a presentar ya, este mismo mes, para que se conozca realmente el número de personas desaparecidas”. Desde entonces, no ha vuelto a tocar el tema.

Curiosamente durante la administración más reciente (incluido el periodo de Sheinbaum) de forma oficial se ha dicho que hay una tendencia a la baja o estabilización en homicidios dolosos. Pero mientras los homicidios, supuestamente, han disminuido (según cifras oficiales comparadas año con año), las desapariciones han aumentado. Al parecer la autoridad está reclasificando “homicidios” como «desapariciones”, lo que ha llevado a especulaciones en el sentido de que el número de muertos ha descendido porque se les clasifica como desaparecidos o, como matizan diversos colectivos, hay irregularidades en cómo se registran o clasifican casos.

Cuando surge una crisis, la falta de información genera un vacío que se llena con especulaciones y dudas que afectan la credibilidad de quien enfrenta el problema. Creo que es lo que le sucede a la presidenta al Insistir que disminuyen los muertos sin presentar un padrón confiable que aclare que los muertos no están entre los desaparecidos. Podría ganar un Oscar por su participación estelar en “Los Ilusionistas”.

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