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11 de abril 2026

Dra. Natally Soria*

Hace unos días, una noticia impactaba a mis alumnos: Irán estaría utilizando tanques y aviones de plástico para hacer que Estados Unidos e Israel dispararan contra objetivos inexistentes. Les parecía un acto de inteligencia excepcional. Algunas versiones eran dudosas, incluso exageradas, pero la idea no lo era. En la guerra, engañar siempre ha sido una estrategia válida y… muy efectiva.

Ese mismo fin de semana, caminando por el Mercado de San Telmo en Buenos Aires, entre objetos antiguos, me encontré con fragmentos de la Segunda Guerra Mundial. Y entonces recordé uno de los artificios más brillantes de la historia: un cadáver, disfrazado como oficial británico y con documentos secretos falsificados, fue abandonado en una costa estratégica para que los nazis lo encontraran. Todo estaba diseñado para parecer real. Lo creyeron. Redirigieron sus tropas al lugar equivocado. Y así, una mentira meticulosamente fabricada ayudó a cambiar el curso de la invasión.

Lo particular de este recuerdo no es el engaño en sí, sino lo que revela: con toda la tecnología que tenemos hoy (satélites, drones, inteligencia artificial) las estrategias de guerra siguen siendo, en esencia, las mismas: trampas, engaños, ilusiones cuidadosamente construidas.

La guerra sigue siendo, en gran parte, una coreografía de lo que se muestra y lo que se oculta. Porque en geopolítica, la realidad no es solo lo que existe, sino lo que el otro cree que existe. Y quien controla esa percepción, controla el conflicto.

Tal vez por eso la lección más vigente de la Segunda Guerra Mundial no está en sus batallas, sino en sus engaños: el poder no siempre se impone con fuerza (sobre todo en guerras desiguales), sino con inteligencia. Por eso, incluso hoy, en pleno 2026, las guerras no solo se libran en el campo de batalla sino, sobre todo, en la mente del enemigo. Y, al menos por ahora, Irán parece estar jugando esa partida.

*Profesora de Ciencia Política y Relaciones Internacionales, Tecnológico de Monterrey Campus Querétaro. Internacionalista, politóloga y comunicadora política, experta en Latinoamérica.

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