Logo Al Dialogo
16 de abril 2026

Marcela Ávila-Eggleton/Consejera del Observatorio Ciudadano de Querétaro

La participación ciudadana se ha vuelto el argumento favorito para justificar decisiones que antes requerían contrapesos institucionales. Consultas, encuestas, revocaciones de mandato: el gobierno pregunta, la gente responde, y eso, se nos dice, es democracia. No lo es, o no necesariamente.

La democracia no se reduce al acto de votar ni a la frecuencia con que se convoca a la ciudadanía. Se sostiene sobre una arquitectura institucional que ningún resultado electoral puede reemplazar: órganos autónomos con capacidad real de fiscalización, poderes judiciales que operan sin presión política, medios con acceso a información pública sin intermediación gubernamental. Cuando esa arquitectura se debilita, la participación ciudadana no la compensa; al contrario, puede legitimarla.

El mecanismo es conocido. Un gobierno concentra poder, elimina o subordina los contrapesos formales y convoca a la ciudadanía a validar cada decisión por la vía directa. La participación sube, la deliberación baja. Lo que parece más democrático produce menos democracia, porque las mayorías deciden sin la información, los tiempos ni las condiciones que hacen significativa una decisión colectiva.

Querétaro no está al margen de esa lógica. La pregunta que el OCQ tiene mandato de formular es cuánta de la participación ciudadana que promovemos construye contrapesos reales y cuánta simplemente acompaña decisiones ya tomadas.

 

Logo Al Dialogo
CREAMOS Y DISTRIBUIMOS
CONTENIDO DE VALOR
DOMICILIO
Avenida Constituyentes 109, int.11, colonia Carretas.
C.P.76050. Santiago de Querétaro, Querétaro.
AD Comunicaciones S de RL de CV
REDES SOCIALES
Logo Al Dialogo
© 2024 AD Comunicaciones / Todos los derechos reservados