Al gobierno le encanta presumir buenas noticias: que bajaron delitos, que las cifras sonríen.
Según el INEGI, la percepción de inseguridad bajó. Pero si hablamos de percepciones, uno de cada tres habitantes no se siente seguro. Las autoridades presumen seguridad como fachada recién pintada, mientras el cuarto de atrás está hecho pedazos.
La inseguridad no se vive en encuestas. Se vive al salir de trabajar, al esperar el camión, al caminar por una calle oscura o al escuchar que “otra vez asaltaron por ahí”.
El Observatorio Nacional Ciudadano muestra la otra realidad. Al tercer trimestre de 2025, fuimos lugar 8 nacional en robo a transeúnte; 6 en robo a vehículo; 4 en robo a casa y el escandaloso 2° lugar en robo a negocio.
La verdad no se mide por boletines, sino por la tranquilidad de la gente. Y hoy, las familias en Querétaro aprenden a vivir con miedo.
Urge recuperar calles, parques y colonias. Menos foto, más prevención. Menos discurso, más patrullaje efectivo. Menos simulación y más resultados reales y tangibles.
Para el gobierno la seguridad se vuelve vitrina: bonita de lejos, frágil cuando se toca.
P.D.: Que el miedo baje en la encuesta está bien. Solo falta que baje en la vida real.