Armando Rivera/Armando, un ciudadano en movimiento
En Querétaro no faltan anuncios de inversión ni discursos sobre una ciudad de oportunidades. La narrativa oficial dice que llegan empresas, se inauguran parques industriales y se presume como si significara progreso para todos.
Fuera de la foto oficial, la realidad es otra. Sí, hay trabajo, pero ¿qué tipo de trabajo y para qué alcanza?
Presumen que durante 2026 han generado más de 14 mil empleos formales, pero omiten que apenas compensa las bajas laborales registradas en diciembre. Además, la ENOE reportó 30 mil personas desocupadas y una informalidad del 40 por ciento en 2025.
Eso, en la calle, se nota. Querétaro atrae inversión, pero se convirtió en un lugar costoso para el 26 por ciento de la población. No es generar vacantes; es construir oportunidades.
Emplear jóvenes no es normalizar salarios precarios; es darles capacitación, movilidad y vivienda accesible. No hacerlo nos arroja una fila de personas talentosas aprendiendo a conformarse.
P.D. Un joven egresado de la Universidad de Londres me contó que su salario alcanzaba para tres cosas: renta, comida y transporte. Promover salarios dignos y no solo publicar bolsa de empleo es el reto del Gobierno municipal.