Durante el siglo pasado, diferentes países se destacaron por desarrollar mafias a escala internacional que se expandieron eficientemente a otros continentes, inicialmente a través del comercio ilícito de mercancías y sustancias prohibidas y evolucionando posteriormente a otros rubros como la extorsión, el tráfico de personas, armas y cualquier actividad ilegal que produjera masivas ganancias. Italia, Colombia y Rusia dominaron en ese orden y en distintas etapas del Siglo XX como amenazas reales para la tranquilidad y la seguridad de la comunidad internacional.
El Siglo XXI, -tal vez previsiblemente por situarse geográficamente junto al mercado más grande del mundo-, ha sido el tiempo de México para convertirse en la amenaza internacional predominante por su agresiva clase criminal que (¿aún hay quien lo dude?), logró convertirse en gobierno, hecho consignado y aceptado ya como cierto en el resto del planeta.
La amenaza mexicana cuenta con bifurcaciones logísticas, mercantiles y financieras a nivel mundial como no se había visto antes, al grado de constituir la principal amenaza actual para la seguridad de los Estados Unidos, aún sobre otras fuerzas terroristas como las de Oriente Medio, basado esto en información acerca del grado de atención, tiempo y recursos que la totalidad de las agencias de inteligencia, el Pentágono y las secretarías e instancias encargadas de la seguridad de ese país están dedicando a la problemática que les representa el nuestro, esfuerzo apoyado por otros países del Continente a través del Escudo de las Américas.
Esto es inmensamente vergonzoso para todo mexicano de bien, que atestigua cómo su país, que si bien nunca fue de primer mundo pero que contaba tradicionalmente con el respeto de la comunidad internacional por su cultura, su arte y la calidez de su gente, actualmente es un referente mundial de corrupción y delincuencia, paradójicamente soportado por la aceptación y el voto de una enorme porción de su población.
El Mundial de Futbol está siendo la ventana que muestra al mundo lo que ahora es México, cuya involución no quisiera mostrar al exterior su gobierno y dejarla solo para consumo interno, por lo que el evento deportivo, heredado de una gestión anterior, le ha sido sumamente incómodo y no puede ocultar su desdén hacia él. Aún así, que siga la fiesta y preparémonos para el terremoto que se avecina.
Noche desagradable
Existen noches agradables, descansadas y otras deliciosas, pero no esta vez para el equipo de Ecuador, ya que los “santos” aficionados del futbol tuvieron la creativa idea de ir hasta el hotel donde se hospedan los jugadores, donde les propinaron una bonita verbena popular afuera del recinto de descanso. Todo un acto de hospitalidad. ¿Qué clase de anfitriones seríamos si dejamos que el rival duerma ocho horas seguidas?
El menú de la noche/madrugada incluyó: concierto de claxons sinfónicos, show pirotécnico y cánticos a capella para recordarles que el partido era el martes, por si se les olvidaba.
No vayan a imaginarse que la porra juega sucio, fue simplemente ganas de echarle una manita a la Selección Mexicana, para que sus rivales llegaran a la cancha crudos de desvelada y no nos metieran ni medio gol.
Las opiniones se dividieron ante tan antideportiva actitud. La porra defiende el performance como “folclor” y “guerra psicológica de la buena”, ya que la única intención fue de ayudar al equipo ecuatoriano, porque la verdadera preparación para un partido incluye tolerancia al ruido y fuerza mental para esquivar toda distracción.
Del otro lado están los aguafiestas del fair play, que aún creen que el descanso y el respeto es parte de la competencia. Criterio con demasiada educación.
Al momento de escribir esto, todavía no ha comenzado el juego de México vs Ecuador, pero si Ecuador pierde, será únicamente por falta de sueño, y si gana, será porque la porra mexicana no logró su ruin y “ojaldra” objetivo, y porque demostrará ser mejor en la cancha.
Normalizando
Si la luz va y viene o de plano ni servicio hay, para los mexicanos ya se ha vuelto “normal” el deficiente servicio de la CFE. Esto ya trastocó también al Tribunal de Justicia en San Juan del Río, porque debido a los apagones han tenido que suspender actividades.
¿Se pretende que la justicia funcione con veladoras?
Como la canción de Yuri: con el apagón qué cosas suceden, qué cosas suceden con el apagón. Esta desatención y pésimo servicio por parte de la CFE no sólo le pega a un tribunal, les pega también a los hospitales, a restaurantes, a hoteles y hasta de los simples hogares, ya que en esta vida y a estas alturas todos dependemos de la luz. Esto la CFE lo sabe y con su maligna “Bartlettiana” intensión, lo utiliza como método “cuatrotero” de control de un país tercermundista.
Al Tribunal de San Juan ya lo dejaron sin servicio, a nosotros nos dejaron sin poder ensayar con nuestra banda de rock el sábado pasado. ¿Creen que es justo? ¿Cuántos más, CFE?
Le esperamos hoy miércoles a las 9:00 de la noche en la KJeta por el Canal 10 de RTQ en señal abierta y de cable, y por streaming en rtq.mx. También le recordamos que tenemos una cita la próxima semana aquí…para echarnos otro caldito.