En los últimos días se encendieron las alertas para México, pues la decisión de Estados Unidos de colocar al T-MEC en un escenario de revisiones constantes abre una etapa de incertidumbre económica que no puede minimizarse; porque, sin ser economistas, todos sabemos que el peor enemigo de la inversión es la incertidumbre. Ninguna empresa apuesta por crecer, generar empleos o arriesgar capital cuando las reglas cambian, cuando no existe claridad y cuando un país deja de proyectar estabilidad.
El problema es que México tiene ocho años acumulando incertidumbre, situación que no apareció de la nada. Morena recibió un país con ventajas competitivas, con confianza internacional y con una posición privilegiada para aprovechar la relación comercial con Estados Unidos y Canadá; pero en lugar de fortalecer esa posición, ha tomado decisiones que han debilitado la confianza, polarizado al país y generado dudas constantes sobre el rumbo nacional. Ese es el fracaso de Morena.
Si algo nos han dejado las decisiones del narco-Gobierno de Morena, es precisamente un clima de dudas en distintos aspectos de la vida pública, incertidumbre en materia de seguridad, incertidumbre jurídica, incertidumbre institucional y ahora también incertidumbre económica. Hoy, las familias mexicanas viven con la constante de ¿qué pasará con sus empleos, con los precios, con las inversiones y con las oportunidades para sus hijos?
Porque, aunque pareciera, no se trata de un tema lejano que solo interese a especialistas o empresarios, solo hay que recordar que más del 80 por ciento de las exportaciones mexicanas tienen como destino Estados Unidos y alrededor de 15 millones de empleos en nuestro país están vinculados directa o indirectamente con esta dinámica comercial; atrás de esos números hay familias, hay personas que pagan una renta, que mantienen un hogar, que luchan por sacar adelante a sus hijos y que dependen de una economía fuerte y estable. Lo que está en riesgo no son estadísticas; es el desarrollo de millones de mexicanas y mexicanos.
Sin inversión, no hay generación de empleo, y sin empleo, no hay calidad de vida; Morena ha olvidado, o tal vez nunca lo supo, que el mejor programa social para México es el empleo, porque un empleo digno significa ingresos, tranquilidad, oportunidades y futuro. Por eso, desde Acción Nacional Querétaro, vamos a redoblar esfuerzos, porque hoy lo que está en juego es el empleo, la estabilidad económica y el futuro de millones de familias mexicanas.
Desde Querétaro, seguiremos demostrando que sí hay otra manera de gobernar, una donde la seguridad, el desarrollo y la calidad de vida sean una constante y no una excepción. Nuestro país merece certeza en lugar de miedo; merece oportunidades en lugar de improvisación. Desde aquí seguiremos cuidando a Querétaro para ayudar a cuidar a México. ¿Y si sí?