Logo Al Dialogo
22 de junio 2026

Martín Arango

Durante décadas, México construyó instituciones para dejar atrás un régimen donde el poder se concentraba en unos cuantos y donde la ley se aplicaba según conveniencias políticas; estos fueron años de lucha ciudadana, de reformas y de esfuerzos de miles de mexicanas y mexicanos que entendieron que una democracia sólida no se construye con discursos, sino con contrapesos. Hoy, lamentablemente, vemos señales preocupantes de que ese camino está retrocediendo.

La reciente decisión del Consejo General del INE de eliminar la propuesta de la Unidad Técnica de Fiscalización para dar vista a la Fiscalía General de la República por presunto financiamiento ilegal vinculado al llamado ‘Rey del Huachicol’ en campañas de Morena, así como por posibles desvíos relacionados con la promoción política de Mariana Rodríguez y Samuel García, abre una pregunta inevitable: ¿Qué está pasando con la democracia en nuestro país? Aquí no se trata de culpables anticipados ni de sentencias mediáticas; se trata de algo mucho más básico: investigar, esclarecer y permitir que las instituciones hagan su trabajo.

Cuando las instituciones dejan de actuar con independencia o comienzan a responder a intereses políticos, se pierde algo mucho más grave que un procedimiento administrativo; se pierde confianza. Hoy nos estamos dando cuenta de cómo, mientras se protege a unos cuantos, se persigue a otros; no debemos olvidar que, cuando esa percepción se instala, la democracia empieza a erosionarse desde dentro.

Lo preocupante es que esto no parece un hecho aislado. El narcopartido de Morena ha demostrado una y otra vez esta estrategia de debilitamiento de los contrapesos institucionales, y lo hemos visto en los ataques a organismos autónomos, en la descalificación permanente a quienes piensan distinto y ahora en decisiones que dejan dudas legítimas sobre la imparcialidad con la que deben actuar nuestras autoridades. Arrebatarles a los ciudadanos instituciones fuertes y autónomas es una forma silenciosa, pero peligrosa, de traicionar la confianza pública.

No podemos permitir que esto siga ocurriendo, porque México costó demasiado como para entregar sus instituciones a intereses partidistas o, peor aún, a intereses del crimen organizado. Esa sería una artera traición al pueblo de México, y por eso, desde nuestra responsabilidad seguiremos señalando lo que esté mal, defendiendo la democracia y cuidando aquello que sí funciona, porque nuestro compromiso es claro y permanente, seguir cuidando Querétaro.

Logo Al Dialogo
CREAMOS Y DISTRIBUIMOS
CONTENIDO DE VALOR
DOMICILIO
Avenida Constituyentes 109, int.11, colonia Carretas.
C.P.76050. Santiago de Querétaro, Querétaro.
AD Comunicaciones S de RL de CV
REDES SOCIALES
Logo Al Dialogo
© 2024 AD Comunicaciones / Todos los derechos reservados