Se acabó el Mundial. Ganó España, sí, pero también ganó el fútbol. Durante más de un mes vivimos pegados a la pelota, armando alineaciones, discutiendo cambios, celebrando goles y jurando que nosotros sabíamos cómo ganar cada partido. La Roja levantó la Copa, Argentina se quedó cerquita y ahora toca volver a lo nuestro: la Liga MX y los Gallos.
El regreso fue contra el América en el Corregidora y la verdad es que Gallos mereció más. Querétaro fue mejor, apretó, corrió, metió la pierna y generó peligro. Le jugó de tú a tú a uno de los equipos más poderosos del país, pero ya sabemos que en el fútbol si no la metes, tarde o temprano te la cobran. América hizo la suya y se llevó el partido 0-1.
Da coraje perder así, porque esta vez el equipo no se escondió ni salió a aguantar. Gallos buscó el arco rival y dejó la sensación de que puede competir. Pero las buenas sensaciones no dan puntos y ahora toca demostrar que lo visto no fue emoción por el arranque.
El siguiente partido será en la tierra de los pastes, ante unos Tuzos que empezaron goleando a Pumas. No será sencillo, pero tampoco hay que ir derrotados desde antes. Si Gallos juega con la misma actitud y mejora frente al arco, puede regresar con algo.
Se acabaron las selecciones, las estrellas y los estadios mundialistas. Volvemos a nuestra realidad: sufrir cada jornada, hacer corajes y creer otra vez. Porque eso es Ser Gallos: nos quejamos, renegamos, pero nunca dejamos de estar. ¡Dale Gallos!