Olvidar dónde dejamos las llaves o confundir fechas puede parecer parte de la rutina diaria, pero cuando los lapsos de memoria se vuelven constantes y afectan la vida cotidiana, podría tratarse de algo más grave: el Alzheimer, la forma más común de demencia en adultos mayores.
Esta enfermedad neurodegenerativa no solo deteriora la memoria, sino también la capacidad de pensar, comunicarse y realizar actividades básicas.
En México, el impacto es creciente. Según el Instituto Nacional de Geriatría (INGER), más de 1.3 millones de personas viven con algún tipo de demencia, y de ellas, el 70% corresponde a Alzheimer.
La cifra podría duplicarse para 2050, impulsada por el envejecimiento de la población. El INEGI estima que actualmente hay más de 18 millones de adultos mayores en el país, un sector particularmente vulnerable.
Los primeros síntomas suelen confundirse con el envejecimiento normal:
Dificultad para recordar información reciente
Desorientación en lugares conocidos
Cambios de humor
Pérdida del lenguaje
Problemas para realizar tareas cotidianas.
Prestar atención a estas señales es crucial para recibir un diagnóstico temprano y mejorar la calidad de vida.
El Alzheimer no solo afecta a los pacientes, sino también a sus familias y cuidadores, quienes enfrentan desgaste físico, emocional y económico.
Por ello, la prevención, la detección temprana y el acceso a servicios especializados se han convertido en un reto urgente para el sistema de salud mexicano.
Recomendaciones para actuar a tiempo:
No ignores olvidos frecuentes: pueden ser la primera señal.
Si un adulto mayor se pierde en lugares familiares, busca ayuda médica inmediata.
Llevar un control de chequeos neurológicos después de los 60 años.
Estimula la mente: leer, aprender algo nuevo y hacer ejercicio son claves.
Nunca normalices el deterioro cognitivo como “cosas de la edad”.
¿Dónde acudir?
Consulta a un médico especialista para un diagnóstico certero.
Estadística
1.3 millones de personas en México viven con demencia, y 70% es Alzheimer.
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Medidas de prevención
Mantener una dieta balanceada rica en frutas, verduras y omega 3.
Realizar ejercicio físico al menos 150 minutos semanales.
Estimular el cerebro con lectura, música o nuevos aprendizajes.
Controlar factores de riesgo como hipertensión, diabetes y obesidad.
Mantener la vida social activa para fortalecer la salud emocional y mental.