Las aplicaciones de localización se han convertido en una herramienta cotidiana para millones de personas.
Ya no solo sirven para encontrar una dirección o evitar el tráfico; hoy permiten compartir la ubicación en tiempo real con familiares, amigos o contactos de confianza durante un viaje, un trayecto nocturno o una situación de emergencia.
Sin embargo, especialistas en ciberseguridad advierten que compartir la ubicación sin controles adecuados puede poner en riesgo la privacidad y facilitar delitos como el acoso, el robo de identidad o el seguimiento no autorizado.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), más del 95% de los usuarios de internet en México acceden a la red mediante un teléfono inteligente, dispositivo que incorpora sistemas de geolocalización (GPS) y aplicaciones para compartir la ubicación.
Esta tecnología resulta especialmente útil para niñas, niños, adultos mayores, personas que viajan solas o familias que desean mantenerse comunicadas.
No obstante, la Policía Cibernética de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) recomienda revisar periódicamente qué aplicaciones tienen acceso a la ubicación del dispositivo y evitar compartirla de manera pública o permanente.
Entre las señales de alerta destacan permisos de ubicación concedidos a aplicaciones que no los necesitan, compartir la ubicación con desconocidos o mantener activa la localización las 24 horas sin motivo.
Usadas correctamente, estas herramientas pueden convertirse en un aliado para la seguridad personal; mal configuradas, pueden exponer información sensible sobre rutinas, domicilio o lugares frecuentados.