Pacientes que superan la tuberculosis pueden desarrollar daño pulmonar permanente. Foto: Especial
Aunque se cure, la enfermedad puede dejar daño pulmonar permanente. Millones de sobrevivientes viven con discapacidad respiratoria y sin rehabilitación
La tuberculosis ya no es la sentencia de muerte que fue durante décadas, pero para miles de personas la recuperación no significa volver a respirar con normalidad.
Cada año millones de pacientes superan la enfermedad gracias al tratamiento médico, pero muchos quedan con daños pulmonares permanentes, una condición poco visibilizada que afecta su calidad de vida, su capacidad laboral y su salud a largo plazo.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en el mundo se registran alrededor de 10 millones de casos de tuberculosis cada año, y aunque la mayoría logra curarse, un número importante de sobrevivientes desarrolla enfermedad pulmonar post-tuberculosis, caracterizada por cicatrices en los pulmones, reducción de la capacidad respiratoria y mayor riesgo de infecciones.
En México, la Secretaría de Salud reporta más de 28 mil casos nuevos anuales, lo que convierte a esta enfermedad en un problema persistente de salud pública.
Los síntomas de estas secuelas pueden aparecer incluso después de haber terminado el tratamiento: falta de aire al caminar, tos crónica, fatiga constante, dolor torácico o infecciones respiratorias recurrentes.
El problema es que muchos pacientes no reciben seguimiento ni rehabilitación pulmonar, lo que puede derivar en discapacidad respiratoria, limitaciones para trabajar y mayores gastos médicos.
Especialistas advierten que la tuberculosis puede curarse, pero los pulmones no siempre se recuperan completamente.