Luisiana se convierte en el escenario, en Estados Unidos, de la muerte por gripe aviar H5N1, un virus que ha cobrado vidas globalmente desde 2003.
La víctima, una persona mayor de 65 años con problemas médicos preexistentes, había estado en contacto con aves enfermas y muertas en un gallinero casero, según informaron autoridades de salud estatales y los CDC.
El paciente, que presentó síntomas respiratorios graves, fue hospitalizado y posteriormente falleció.
Estudios genéticos revelaron que el virus mutó dentro del organismo, intensificando su letalidad.
Este caso, aunque trágico, no sorprende a los virólogos, quienes han advertido durante años sobre los riesgos del H5N1.
Riesgos y contexto global
Desde 2003, más de 460 personas han muerto a causa de este virus, según la OMS. En EE. UU., se han detectado 66 casos de gripe aviar en humanos desde marzo, la mayoría con cuadros leves. Sin embargo, este primer fallecimiento resalta la gravedad potencial del virus.
Jennifer Nuzzo, experta en pandemias de la Universidad Brown, señaló:
“Esto es un recordatorio trágico de que el H5N1 sigue siendo una seria amenaza. Aunque muchos casos han sido leves, no podemos asumir que los futuros lo serán también”.
El creciente alcance del H5N1, que afecta a aves silvestres, de corral y otros animales, aumenta las posibilidades de transmisión a humanos.
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Autoridades han reiterado que no hay evidencia de transmisión de persona a persona en este caso.
Precauciones necesarias
Los funcionarios de salud de Luisiana instan a la población a tomar medidas preventivas si están en contacto con aves enfermas o muertas. Recomiendan usar guantes, mascarillas y protección ocular al manipularlas.
Además, subrayan la importancia de reportar casos sospechosos a las autoridades sanitarias.