Hoy comienza la segunda etapa de la construcción del Paseo 5 de Febrero (P5F), que cierra los carriles centrales de la avenida para desmantelar sus puentes vehiculares. La dinámica de la ciudad cambiará por completo. No me refiero a la «nueva movilidad» que portenta el proyecto, sino a los largos meses de obra en los que se nos solicita a los queretanos paciencia, tolerancia, comprensión y grandes esfuerzos para adaptarnos.
Será todo un experimento social el cercenar la movilidad automotora sin promover sus alternativas. Si se logra o no, es perentorio monitorear esta «nueva movilidad» durante los meses de obra, porque demostrará de lo que somos capaces los queretanos ante elecciones difíciles de traslado y hábitos urbanos. Esta vez no me refiero al tiempo de obras, sino a la crisis del cambio climático que tiene repercusiones mucho más apremiantes que un Paseo.