Dr. Saúl Alfonso Esparza Rodríguez/Profesor Investigador SNII-C del área de Negocios en Arkansas State University Campus Querétaro
Consejero del Observatorio Ciudadano de Querétaro
Una de las frases más significativas en la historia ha sido aquella pronunciada por Picasso, en donde refiere que “El propósito del arte es quitar el polvo de la rutina de nuestras almas”. Nuestro contacto con el arte y la cultura enriquece nuestras vidas, es fuente de inspiración y en muchos sentidos, incluso es una forma de alcanzar un mayor nivel de conciencia, cuando nos dejamos llevar por el poder de la abstracción en la pintura, la sutil perfección inmersa en las notas musicales, el universo creativo de la literatura y otras formas de arte presentes en la llamada industria naranja.
Estas industrias creativas abarcan un amplio espectro que incluyen diversos dominios culturales reconocidos por la UNESCO, tales como las relacionadas con el Patrimonio Cultural (museos, sitios arqueológicos, históricos, paisajes culturales), presentaciones artísticas y celebraciones (artes escénicas, música, festivales, festividades y ferias), medios audiovisuales e interactivos (filmes, videos, radio y televisión, entre otros), diseños y servicios creativos (moda, diseño gráfico, arquitectura), libros y prensa, y aquellas relativas a las artes visuales y creativas (como la cerámica, el dibujo, la pintura y la fotografía).
Por ello, el derecho a la cultura y el arte representa una oportunidad para conectarnos como personas, fortaleciendo nuestra identidad como sociedad y contribuyendo a una cultura de paz y harmonía en la humanidad.