Dr. Saúl Alfonso Esparza Rodrígue/Profesor Investigador SNII-C del área de Economía y Negocios en Universidad Anáhuac, Campus Querétaro/Consejero del Observatorio Ciudadano de Querétaro
En una estancia corta de investigación que realicé la semana pasada con algunos colegas del grupo académico especializado en Dinámica de Sistemas de la Sloan School of Management del MIT, compartí una reflexión sobre uno de los mayores cambios en la vida democrática de un país como el nuestro, reflejado en la transición de la validación de los procesos de votación en sistemas democráticos, como principal característica para garantizar la legitimidad de un gobierno, hacia un enfoque moderno que representa el entorno en el que vivimos.
Así, la ratificación democrática ahora se hace presente en la efectividad de las políticas públicas, que son plasmadas en planes de gobierno, implementadas a través de las acciones afirmativas de atención a las expectativas de la ciudadanía, y se miden en el grado en que dichas actividades resuelven las necesidades de la población.
Tanto a nivel nacional, como estatal y municipal, estas etapas de diseño, implementación, evaluación y ajuste de políticas públicas forman parte de un proceso intricado, por las situaciones cambiantes y en muchas ocasiones, impredecibles, que representan un reto complejo para toda administración pública.
La conclusión de esta conversación entre expertos resaltó la necesidad de promover y favorecer la colaboración de los sectores de la sociedad, academia, industria y gobierno, con un enfoque claro en indicadores relativos al desarrollo sostenible, que permitan medir integralmente, los resultados de las administraciones públicas.