Dr. Saúl Alfonso Esparza Rodríguez/Profesor Investigador SNII-C del área de Economía y Negocios en Universidad Anáhuac Campus Querétaro Consejero del Observatorio Ciudadano de Querétaro
En estos días se esta realizando la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas, en su sede establecida en Nueva York, marcando con ello la celebración de 80 años que este organismo ha colaborado al servicio de la paz, el desarrollo y los derechos humanos.
Integrada por 193 miembros, esta asamblea constituye un foro primordial para las deliberaciones globales que abordan toda una gama de cuestiones internacionales que desempeñan una función central en la realización de recomendaciones sobre cuestiones de su competencia, en particular en temas relacionadas con lo económico, lo jurídico, lo social, lo humanitario, y lo político.
Aquí también se conocen las posturas y planes que cada nación miembro tiene en relación con la agenda común propuesta por el organismo, que tiene como principal guía la Agenda 2030, que plantea 17 objetivos con 169 metas, en un programa de desarrollo que permita construir una sociedad pacífica, justa e inclusiva.
Aunque todo ello representa una muestra de la búsqueda de mejores condiciones para la sociedad global, el elefante en la sala de la Asamblea surge al preguntarnos qué tan lejos nos encontramos de lograr estos ideales a futuro, estando en la última parte del año 2025, esta Agenda 2030 suena demasiado idealista, dados los conflictos actuales, las guerras en distintas partes del mundo, y los cambios en el ámbito geopolítico, las metas planteadas parecen más un anhelo que una meta real.