El día cambia en muchos países, así como la forma de celebrarle al padre. Así como para el 10 de mayo se observa una gran demanda y oferta por espacios en restaurantes, venta de perfumes, ropa, regalos, ramos de flores y arreglos, este fin de semana hemos visto más ofertas, pero nunca al nivel de la celebración de la madre. ¿Cómo construimos una fecha para reflexionar, mejorar y celebrar a nuestras figuras de referencia como nuestros padres?
Honrar la vida es honrar a nuestros progenitores. Sin embargo, estos son buenos momentos para promover cambios y mejorar los vínculos tan importantes para nuestras vidas; por ejemplo, eliminar los golpes, gritos e insultos a los hijos. Pero seguimos viendo en las calles y en la vida privada estas formas de trato de padres a hijos. A pesar de estar en ley, el cambio no es general ni comprendido. Ahora sabemos que hay otras formas de violencia poco visibles, que no dejan huella y que dañan más a los hijos que los golpes.
Los espacios de discusión son pocos porque la mayor parte de la convivencia se da en el ámbito privado e íntimo del hogar. Sin embargo, el efecto sucede en la vida. Crítica, humillación y alejar padres a los hijos de su madre son conductas que debemos combatir. La violencia de cualquier forma es reprobable y, así como vemos padres que requieren cambiar, vemos a muchos que buscan mejorar. ¿Usted qué opina?