Si seguimos tapando baches, siempre regresarán, sin importar qué tan inteligentes o bien preparadas estén las autoridades. ¿Por qué? Es tan importante buscar la solución a un problema como invertir tiempo en definir bien cuál es el verdadero problema. De no hacerlo, podemos crear un ciclo interminable de acciones que no resolverán la causa raíz, como en la historia del libro de Mario Vargas Llosa ‘Pantaleón y las
visitadoras’.
Creemos que el problema son los baches de las calles y se crean cuadrillas antibaches, concursos, se asigna presupuesto, áreas de Gobierno dedicadas a ello, pero, en lugar de desaparecer, cada vez hay más y hay ciudades, o zonas como la lateral de periférico en el Estado de México, que cruzar ahí es como una zona de guerra o superficie lunar. Si cambiamos la perspectiva y definimos el problema como la duración del asfalto, podemos identificar en primer lugar que la solución sería pedir la garantía a la empresa constructora.
Pero también el problema es causado por falta de mantenimiento o errores en el propio proceso de tapar los baches. Es un contrasentido, pero cuando tapan un bache, muchas veces dejan piedras de asfalto en la superficie que pronto generarán un pequeño espacio que, al paso del sol y la nueva temporada de lluvias, nacerá otro bache. Es mejor enfocar la energía en pedir a los responsables un tiempo adecuado de asfalto sin baches o de otra forma, como cualquier garantía, imponerles una penalización. ¿Usted qué opina?