Es la época de contingencia en las grandes urbes de nuestro país. Las condiciones atmosféricas sumadas a las emisiones de CO2 producen este fenómeno que obliga en algunas ciudades a prohibir la circulación de algunos vehículos. Sin embargo, cuando se formula la pregunta si es posible prevenir estas condiciones, parece que la respuesta categórica es: No. ¿Por qué si es posible y por qué hay una lógica en pensar que es imposible?
El crecimiento demográfico implica mayor necesidad de movilidad personal y de mercancías, y pese a que los autos eléctricos han llegado, tan solo son una parte de los generadores de emisiones contaminantes. No hay dinero que logre sustituir los autos totalmente por eléctricos y si fuera posible, hay otras fuentes de contaminación que podrían resultar de la misma magnitud o superiores. La lógica de lo imposible es congruente.
Por otro lado, una nueva generación busca alternativas de largo plazo en vez de medidas paliativas. En Europa se diseñan más ciudades que no dependan de la movilidad de autos y que promuevan transporte público u otros medios. Sin embargo, son soluciones radicales que implican tiempo y mucha voluntad de todos los sectores. La esperanza está que cuando el costo sea tan alto, solo nos quede cambiar. ¿Usted qué opina?