El pequeño prodigio del toreo que creció con una gran devoción a la Virgen María Santísima de la Esperanza Macarena, nació el 8 de mayo de 1895 en la Huerta de El Algarrobo (Gelves, Sevilla), fue bautizado como José Miguel Isidro del Sagrado Corazón de Jesús Gómez Ortega. Quedó huérfano de padre con apenas dos años, razón por la que la familia Gómez Ortega se mudó a Sevilla.
A la edad de 6 años comenzó a lidiar reses bravas con la firme convicción de doctorarse como matador de toros. El sueño lo cumplió el 28 de septiembre de 1912 bajo el seudónimo taurino de “Joselito El Gallo”. Su gran devoción lo llevo a pertenecer en Hermandad de la Macarena convirtiéndose en uno de los grandes benefactores e impulsores de la coronación de la Macarena.
Durante un viaje realizado a Paris en 1913, el diestro adquirió “las Mariquillas” un conjunto de cinco broches de cristal de roca verde, engarzados sobre oro blanco y rematado con brillantes con forma de azucenas que le fueron colocadas en su primera coronación. Estas cinco piezas se han colocado de distintas formas predominando dos a un lado y tres al otro, como las lágrimas del rostro de la Dolorosa o en el pecho y su diseño con muelles, imitan la respiración de la imagen.
El Gallo muere a la edad de 25 años por asta de toro el 16 de mayo de 1920. El día del entierro Sevilla desbordo sus calles, el cortejo salió desde la Alameda a la iglesia de San Gil donde residía en esos años la Macarena y de allí al cementerio de San Fernando. La Macarena adelante del féretro con el cuerpo inerte de su torero, se vistió de luto por primera y única vez en su historia para darle su último adiós.
Desde entonces se ha inmortalizado la relación de Joselito el Gallo con la Macarena porque su unión y su historia… continúan.