A las 18:35 horas del 1 de abril —tiempo de Cabo Cañaveral, Florida— la misión Artemis II despegó con éxito. El objetivo, demostrar las capacidades del Sistema de Lanzamiento Espacial y de los sistemas de soporte vital críticos de la nave Orión, necesarias para misiones futuras.
El hecho marcó varios hitos al tratarse del retorno a la órbita lunar, luego de 58 años, y presentar a la tripulación más inclusiva: por primera vez se integró a una mujer, una persona de color y un ciudadano canadiense. Cuán atrasados vamos…
Miles de espectadores siguieron la trayectoria del cohete con una mezcla de orgullo y fascinación.
A la 01:35 de la madrugada del 2 de abril, horas de Kiev y Beirut (02:05 de Teherán) otros miles de ojos escudriñaban el cielo con la esperanza de no encontrar proyectiles orbitando su espacio aéreo.
Por un error de paralaje, ubicamos los esfuerzos de la humanidad en ‘cazar’ zonas extraplanetarias, mientras los individuos que compartimos el globo seguimos distanciándonos y destruyéndonos.
Tal vez, luego de una recalibración en la vista de la sociedad, podamos reorganizar nuestras prioridades para observar las estrellas sin ningún temor desde cualquier punto.