En política y en economía, hay una máxima que nunca pierde vigencia: la certeza genera confianza, y la confianza genera inversión, empleo y bienestar. Por eso, el debate que hoy se vive en torno a la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) merece toda nuestra atención.
Durante las últimas semanas, hemos escuchado distintas posturas desde Estados Unidos sobre el futuro del acuerdo comercial. Más allá de las declaraciones políticas y de los mensajes que buscan influir en la negociación, hay una realidad que no podemos ignorar: la incertidumbre siempre tiene costos.
Querétaro es uno de los estados que más ha aprovechado las oportunidades que abrió el libre comercio. Nuestra industria automotriz, aeroespacial, manufacturera y de tecnologías avanzadas ha encontrado en el T-MEC un marco de reglas claras que permitió atraer inversiones, fortalecer cadenas de suministro y generar miles de empleos bien remunerados.
Detrás de cada indicador económico hay historias de familias queretanas que viven del esfuerzo diario en una planta, un taller, una empresa proveedora o un centro de innovación. Por eso, cualquier cambio en las condiciones comerciales de Norteamérica tiene un impacto directo en nuestro estado.
No se trata de generar alarma. El T-MEC continúa vigente y la revisión prevista en el propio tratado forma parte de su diseño institucional. Sin embargo, sería irresponsable actuar como si nada estuviera ocurriendo. Los inversionistas toman decisiones con base en expectativas, y cuando las reglas futuras no son completamente claras, muchos proyectos se vuelven más cautelosos.