No son pocos los problemas y pendientes de gran calado en puerta. Quizá, esa sea una explicación –sin descartar dos más– del peligroso lance presidencial de reavivar el conflicto con Estados Unidos a causa del supuesto operativo que, dos años atrás, culminó con la extracción aquí y la detención allá del capo criminal Ismael ‘el Mayo’ Zambada.
Ojalá la presidenta Claudia Sheinbaum, así como sus colaboradores y asesores hayan calculado bien la reapertura de ese frente. De no ser así, habrían arrojado un búmeran sin calibrar las posibles consecuencias.
El intento de crear o recrear asuntos para distraer la atención de aquellas cuestiones que la demandan es un recurso de la política. Empero, echar mano de él reclama talento y oficio, porque sin dominio de esas artes, en vez de distraer, concentra la atención en el absurdo de sumar problemas sin resolver ninguno.
En todo caso, se está operando una maniobra peligrosa. La diferencia entre peligrosa y riesgosa es que la primera supone pérdidas, no ganancias.
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El catálogo de esos problemas y pendientes, viejos y nuevos, por atender –al término del recreo y la emoción con que la selección nacional de futbol regaló a México– era y es amplio.
Ahí está la participación de mandos militares y navales en la corrupción prevaleciente en las aduanas, particularmente en la importación de gasolina disfrazada para defraudar al fisco. Hecho que subraya el error de la Administración anterior, continuado por la actual, de incorporar a las fuerzas armadas a tareas administrativas, ajenas a su vocación.
Otro asunto, el relativo a la desaparición forzada y bárbaro homicidio de Roxana Berenice Guzman en Veracruz. En el “levantón” de la periodista participaron cuatro policías municipales de Ixhuatlán del Sureste, liderados por su comandante Ismael ‘N’, o sea, agentes del Estado mexicano emplearon recursos oficiales y apoyaron al crimen. Podrá argüirse que así fue, pero se actuó. Cierto, pero valida la decisión del Comité Contra las Desapariciones Forzadas Naciones Unidas de llevar a la Asamblea General de ese órgano internacional el caso México, porque la desaparición forzada de personas es práctica generalizada en el país. En esto, no puede ignorarse que las sesiones de la Asamblea inician en menos de dos meses, el próximo 8 de septiembre.