El ‘impuesto rosa’ describe el sobreprecio aplicado a productos y servicios dirigidos al público femenino, que, a pesar de ser similares o idénticos a los destinados a hombres, presentan costos más elevados.
Según la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), las mujeres pueden pagar hasta un 42% más por artículos como desodorantes, rastrillos y productos de higiene personal.
Esta práctica no solo afecta el bolsillo de las consumidoras, sino que también perpetúa desigualdades económicas y de género.
La disparidad se extiende a servicios médicos y seguros, donde las mujeres enfrentan costos más altos debido a factores como riesgos asociados al embarazo y enfermedades específicas.
¿Cómo evitar pagar de más?
Opta por productos neutros o dirigidos a hombres: A menudo, son más económicos y cumplen la misma función.
Compara precios y presentaciones: No te dejes llevar por el color o el empaque.
Denuncia prácticas discriminatorias: Si identificas sobreprecios injustificados, informa a las autoridades correspondientes.
Educa y comparte: Difunde información sobre el impuesto rosa para crear conciencia.
Apoya marcas comprometidascon la equidad: Fomenta el consumo responsable y consciente.