De acuerdo con el INEGI, 7 de cada 10 mujeres mexicanas han sufrido algún tipo de violencia a lo largo de su vida, y en la mayoría de los casos, el agresor es alguien cercano.
Este tipo de violencia no distingue edad, nivel socioeconómico o escolaridad, y puede empezar con pequeños gestos de control que escalan hasta poner en riesgo la vida.
Los síntomas de alerta pueden ir desde humillaciones constantes, control excesivo del celular, dinero o salidas, hasta empujones, gritos, amenazas o aislamiento. Detectarlos a tiempo puede salvar vidas.
El problema es grave: según cifras de la Red Nacional de Refugios, más de 40 mil mujeres y sus hijos solicitaron ayuda solo en el primer trimestre de 2024, lo que representa un aumento del 15% respecto al año anterior.
Por eso es fundamental saber cómo actuar. Denunciar, pedir ayuda y no guardar silencio son pasos cruciales para romper el ciclo.