El equinoccio de otoño en 2025 ocurrió el 22 de septiembre a las 18:19 UTC (12:20, hora del Centro de México). Ese instante marca el cambio astronómico del verano al otoño, cuando el Sol cruza el ecuador celeste y los hemisferios reciben luz casi por igual.
Es un momento que señala equilibrio entre día y noche —aunque la luz prevalece por unos minutos debido a la refracción atmosférica.
En México, esto se traduce en mañanas frescas y noches más templadas, especialmente en las zonas montañosas o altiplano donde las temperaturas descienden hasta cerca de los cero grados en ciertos municipios turísticos o rurales.
Con esta transición, nuestro cuerpo está en alerta: el sistema inmunológico puede debilitarse, las vías respiratorias se irritan, aparece la sequedad en la piel y el cambio abrupto en luz y temperatura puede alterar el ánimo y el sueño.
Además, el ritmo diario y las finanzas también se reajustan: aumenta la demanda de calefacción,consumo de bebidas calientes, ropa adecuada y, según patrones históricos de gasto, la factura eléctrica y de compras de temporada se dispara.
Estar atentos a señales como fatiga, insomnio, resfriados frecuentes, irritabilidad o piel reseca nos alerta de que somos vulnerables a los efectos del cambio.
Prepararse es esencial para enfrentar esta transición sin afectar tu bienestar ni tu bolsillo.
Cambios en el ritmo circadiano y sueño. Las noches más largas y días más cortos pueden alterar los patrones de sueño y provocar somnolencia temprana.
Aumento de la producción de melatonina. La menor exposición a la luz solar estimula la hormona del sueño, afectando el ánimo y la energía.
Modificaciones en el estado de ánimo. Muchas personas experimentan más tristeza o apatía, relacionadas con la reducción de luz solar (preludio al trastorno afectivo estacional).
Cambios en el apetito y metabolismo. Se incrementa la necesidad de consumir alimentos más calóricos y reconfortantes, buscando mantener la temperatura corporal y energía.
Mayor sensibilidad a resfriados y alergias. La transición del clima frío y la caída de hojas con polen y hongos puede afectar las vías respiratorias y el sistema inmune.
¿A dónde acudir?
Secretaría de Salud (SSA): infórmate sobre campañas de vacunación estacional.