Se trata de una enfermedad crónica caracterizada por niveles elevados de glucosa en sangre, que daña órganos vitales como riñones, corazón, nervios y retina.
Desde la década de los 90, los casos comenzaron a dispararse debido al incremento del sedentarismo, consumo de bebidas azucaradas y alimentos ultraprocesados.
Según la Ensanut, la prevalencia pasó de 6% en 1994 a más de 14% en 2022, y continúa en ascenso.
El IMSS estima que cada día se diagnostican más de 1,300 nuevos casos en México.
Los síntomas suelen ser silenciosos: sed continua, pérdida de peso sin razón, visión borrosa, heridas que no sanan y fatiga persistente.
Muchos mexicanos llegan tarde al diagnóstico, lo que acelera complicaciones graves como amputaciones, insuficiencia renal y neuropatía.
Actualmente, la diabetes reduce entre 5 y 10 años la esperanza de vida y afecta la calidad física, emocional y económica.
El costo anual de atención de un paciente diabético puede superar los $80,000 pesos, debido a consultas, medicamentos, monitoreo y complicaciones.
De acuerdo con la OCDE, México es de los países con mayor mortalidad asociada. El problema se agrava porque 7 de cada 10 adultos tienen sobrepeso u obesidad, principales detonantes.