El Instituto Nacional de Migración (INM) tiene como misión regular la entrada, estancia y salida de extranjeros, pero los agentes deben actuar siempre respetando los derechos humanos.
Sin embargo, según el Informe Anual de Derechos Humanos de Migrantes de la CNDH, alrededor del 30% de las personas atendidas reportó abusos, que van desde detenciones arbitrarias hasta revisiones sin justificación legal o trato discriminatorio.
La situación se vuelve crítica porque muchos migrantes desconocen sus derechos y temen denunciar, lo que aumenta la vulnerabilidad ante extorsiones, detenciones indebidas y violencia institucional.
Entre los síntomas de abuso se encuentran detenciones sin orden, confiscación de documentos, exigencia de dinero o la negativa a informar sobre la causa de la retención.
El desconocimiento de la ley y la falta de acompañamiento legal incrementa riesgos y genera temor en personas en tránsito o solicitantes de estancia legal.
Conocer qué puede y qué no puede hacer un agente migratorio es clave para protegerse y garantizar que las actuaciones del INM se realicen dentro de la legalidad y el respeto a los derechos humanos.