Dolor de cabeza, gripe, fiebre, molestias estomacales o una simple tos suelen ser suficientes para que millones de mexicanos decidan medicarse sin consultar a un profesional de la salud.
La práctica parece inofensiva, pero las autoridades sanitarias advierten que la automedicación puede retrasar diagnósticos, agravar enfermedades e incluso poner en riesgo la vida.
La Secretaría de Salud (SSA) y la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) alertan que el uso indiscriminado de medicamentos, especialmente antibióticos, antiinflamatorios y analgésicos, favorece la resistencia antimicrobiana, uno de los principales problemas de salud pública a nivel mundial.
Esto significa que las bacterias dejan de responder a los tratamientos y las infecciones se vuelven más difíciles de curar.
De acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut), alrededor del 86% de los mexicanos reconoce haberse automedicado alguna vez, principalmente para aliviar enfermedades respiratorias, dolor o malestares gastrointestinales.
Las señales de alerta son claras: tomar medicamentos recomendados por familiares o redes sociales, reutilizar recetas antiguas, suspender tratamientos antes de tiempo, consumir antibióticos sin prescripción médica o combinar varios fármacos sin conocer sus interacciones.
La Secretaría de Salud recuerda que ningún medicamento está libre de efectos secundarios y que incluso los de venta libre pueden ocasionar alergias, intoxicaciones, daño hepático o renal y complicaciones graves si se utilizan incorrectamente.