En México, la digitalización de servicios públicos avanza, pero su uso aún es limitado. En el caso de la Comisión Federal de Electricidad, millones de usuarios continúan acudiendo a oficinas físicas para realizar trámites que ya pueden resolverse en línea en minutos.
De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, una parte importante de la población aún enfrenta barreras digitales como falta de acceso a internet, desconfianza o desconocimiento de plataformas oficiales.
El problema no es la falta de herramientas, sino su bajo aprovechamiento. La CFE ofrece servicios digitales para consultar recibos, reportar fallas, cambiar titularidad o incluso contratar servicio, pero muchos usuarios siguen invirtiendo horas en filas.
Las señales de alerta son claras: traslados innecesarios, pérdida de tiempo laboral, saturación de oficinas y desconocimiento de opciones digitales.
El costo invisible es alto: tiempo, dinero en transporte y desgaste. En contraste, los canales digitales permiten resolver trámites en minutos, sin intermediarios y con mayor control del usuario. La brecha no es tecnológica, es informativa.