Las banquetas siguen rotas en algunos tramos, las ciclovías aún no cuentan con la adecuada protección, los semáforos continúan priorizando el flujo vehicular sin considerar fases exclusivas para peatones. A lo largo del recorrido no hay vegetación, mobiliario urbano ni iluminación suficiente. Más que un paseo, es una vía rápida pensada para el automóvil.
Invitamos, al gobernador y a las autoridades estatales, a recorrer #Paseo5F sin coche, a vivirlo como peatón, ciclista o usuario de trasporte público. La infraestructura debe reflejar empatía con todas las personas, incluidas infancias, personas de la tercera edad y personas con discapacidad. Si tan solo estuviera arbolada con vegetación nativa que dé sombra, con bancas para sentarse, elevadores que sirvan en los puentes antipeatonales. Ya cambió el responsable de la Secretaría de Desarrollo Urbano y Obras Públicas y la promesa sigue en el aire sin un verdadero compromiso en la entrega funcional y segura de esta infraestructura.
Una obra de tal magnitud debería aspirar a mucho más que solo ser una vialidad transitable para autos que continúasiendoinsegura. Una obra pública está verdaderamente terminada cuando mejora la calidad de vida de todas las personas que la usan.