En mi reciente recorrido por la colonia Santa María Magdalena, tuve la oportunidad de dialogar con sus habitantes y constatar personalmente la urgencia de atender problemáticas que no sólo afectan su calidad de vida, sino que vulneran su derecho a una ciudad segura, limpia y funcional. La falta de drenaje, los riesgos viales causados por el paso del tren, la inseguridad constante y la contaminación por descargas de aguas negras, son temas que no pueden seguir siendo ignorados por ninguna autoridad.
Es alarmante que, en pleno 2025, haya familias que aún viven sin un sistema adecuado de drenaje sanitario. Esta carencia no sólo representa un riesgo a la salud pública, sino que evidencia una omisión histórica que debemos corregir con prontitud y responsabilidad. No podemos hablar de desarrollo ordenado si existen colonias en nuestro municipio donde el acceso a servicios básicos sigue siendo una promesa incumplida.
Otro punto crítico es la movilidad. El paso del tren, sin infraestructura adecuada que garantice cruces seguros, ha sido causa de múltiples accidentes viales. Los vecinos denuncian que en promedio hay un accidente por semana, sin ninguna intervención de la Secretaría de Movilidad ni de ninguna autoridad. Esta situación no sólo limita la conectividad de la zona, sino que pone en peligro diariamente a peatones, ciclistas y automovilistas. Es urgente que las autoridades federales, estatales y municipales trabajemos de manera coordinada para mitigar estos riesgos y garantizar que ninguna vida se pierda por falta de planeación urbana. Sobre todo, ante la inminente ejecución del proyecto del Tren México-Querétaro, es de suma importancia poner atención a estos detalles para que no ponga en riesgo la vida de la población.
A esto se suma la preocupación de los vecinos por las descargas de aguas negras en el dren proveniente del Río Querétaro. Este foco de contaminación representa no sólo una amenaza ambiental, sino también una agresión constante a la dignidad de quienes habitan cerca del cauce. Como Municipio, debemos exigir a las instancias responsables soluciones estructurales y sostenibles que detengan de fondo esta situación.
La inseguridad también fue un clamor constante durante mi recorrido. Asaltos frecuentes, poca presencia policial y escasa iluminación pública han convertido a Santa María Magdalena en una zona vulnerable al crimen. Reforzar la estrategia de seguridad desde la proximidad y el patrullaje inteligente debe ser una prioridad inmediata. No hay paz sin seguridad, y no hay comunidad que prospere si vive con miedo.
Estas problemáticas nos llevan a reflexionar sobre los límites y competencias del Municipio. Si bien muchos de estos desafíos requieren la colaboración con los niveles estatal y federal, no podemos excusarnos en ello para quedarnos cruzados de brazos. El Municipio tiene la facultad de gestionar, coordinar y exigir. Tiene también el deber moral y político de estar cerca de su gente, de escuchar y de actuar. Como Regidora, asumo esa responsabilidad con total compromiso.
Santa María Magdalena merece más que promesas: merece resultados. Merece vivir con servicios dignos, en calles seguras y libres de contaminación. No podemos permitir que una parte del Municipio siga quedando al margen del progreso. Desde mi trinchera, continuaré alzando la voz, presentando propuestas y supervisando su ejecución, porque Querétaro no puede avanzar dejando atrás a quienes más lo necesitan.